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11/9/10

"Es que es humor inteligente..."

El humor inteligente es como los documentales de la 2, todos decimos verlos habitualmente y deleitarnos con lo bien hechos y lo instructivos que son cuando en realidad para lo único para lo que nos sirven es para dormir bien.


Existe el humor soez, el humor directo, los chistes malos, el humor ingenioso, el humor negro, el humor amarillo, la ironía, el humor sutil, los chistes (verdades universales) de Chuck Norris, los chistes verdes… Hay coñas que para entenderlas necesitas carrera, dos másteres, un doctorado y el premio Nobel en cuestión. Pero no he visto el humor inteligente por ningún lado.

Creo que necesito una pasta más grande para mis gafas.

Lo normal es que la ironía y el sarcasmo ocupen los primeros puestos en lo que se considera humor inteligente, aunque hay excepciones, como los piropos de los obreros (género en decadencia) o el humor ingenioso pero que no hace reír a nadie. Y esa aceptación más o menos general hace que la gente sea arrastrada por la creencia de los demás sobre el humor inteligente; claro ejemplo de esto es como muchos no se ríen de los chistes de cómicos considerados como humorinteligentistas pero aun así no dicen nada en su contra porque su Pepito Grillo particular les dice que escuchándolos molan más.


¿Qué será, pues, el humor inteligente? ¿Los chistes que se contaban Einstein y sus colegas?, ¿lo que los gafapastas se dicen entre café de Starbucks y café de Starbucks?, ¿lo que Ángel Martín le cuenta a sus hijos por la noche?, ¿lo que hicieron los guionistas de Lost?... En el fondo, nadie lo sabe.

Qué haríamos sin ti, maestro de maestros.


19/8/10

Cuando se me ocurra un título original, lo cambiaré

Hace poco más de un mes que acabó el mundial de fútbol, ese con el que todo el mundo disfrutó: aficionados, jugadores, Manolo, bares, multinacionales… Y que fue redondo porque gano el mejor. Tampoco hace mucho tiempo de la frase esa tan bonita, dicha por algún iluminado de esos que predijo nuestra victoria en el mundial:


Ahora el mundo entero pone los ojos en el continente olvidado. Ahora es el momento de África


[Insertad aquí música épica, ya sabéis, esa que ponen todos los días en Cuatro]


No me digáis que no es bonito. Es una frase tan evocadora…. Te hace olvidar que son un montón de millonarios detrás de un balón. Hace que te imagines aviones repartiendo ayuda a los pobres niños de África; a la UE y a los USA juntos, olvidando diferencias pasadas y volcándose en sacar a flote al continente entero; miles de voluntarios ayudando a reconstruir los países arrasados por las guerras; los genocidios y los crímenes de guerra resueltos por la Corte Penal Internacional, con los culpables en prisión… A todos nos es familiar la imagen de un profesor dando clases en una escuela africana con pocos medios.


Epa. Arriba, que ya son las diez y tienes que almorzar.



Hace un mes que acabó el mundial. En África siguen muriendo niños a cada minuto, tíos acusados de crímenes contra la humanidad siguen siendo presidentes, se sigue luchando en guerras, ciertos gobiernos no controlan ni el 50% del territorio de su país, diamantes de sangre pululan por ahí, las mafias europeas siguen vendiendo armas… Hace un mes que el mundo volvió a poner sus ojos en su propio ombligo (la bolsa de Wall Street y la de cada país en particular) y se olvidó de lo que nunca vio.


Todos sabemos que el periodista que dijo esa frase no se refería a esto que estoy comentando, pero sienta como una verdadera patada en los cojones oír algo así, porque claramente te hace pensar en algo más que en un mundial de fútbol y ese algo más no es verdad. Hipócritas.


La última imagen pertenece a Alberto Montt, tío al que dedicaré una entrada próximamente.